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Cuando el trabajo no constituye una diversión, hay que trabajar lo indecible para divertirse Enrique Jardiel Poncela

¿Alguna vez te has apuntado a una oferta de empleo deseando en el fondo que no te llamasen? Si finalmente te han llamado, seguramente hayas tenido el dilema de si aceptar o no ese puesto de trabajo. En un panorama económico tan complicado como el que vivimos acualmente, parece que rechazar un trabajo se ha convertido en un pecado, pero eso no debe impedir que seas tú el que finalmente decidas si aceptarlo o no. Entonces, ¿cuándo aceptar un trabajo que no es el que quieres? Existen una serie de situaciones en las que aceptaría un trabajo, aunque no sea el que verdaderamente quiero:

Extrema necesidad

Estás en una situación límite en la que tienes que aceptar cualquier empleo porque no tienes ahorros ni ninguna forma de mantenerte a flote mientras encuentras un trabajo que de verdad te gusta. En este caso yo aceptaría el trabajo, aunque te aleje de tu objetivo profesional. Ya más adelante tendrás tiempo de pensar en cómo encauzar de nuevo tu carrera profesional. Es cierto que una vez que te desvías de tu profesión cuesta mucho esfuerzo volver a retomarla, pero se trata de una "situación de vida o muerte", y es más necesario cubrir las necesidades básicas que trabajar en aquello que te gusta. Yo me he encontrado en esta situación y es verdaderamente duro trabajar en algo que odias, pero también puedes aprovechar ese empleo para adquirir habilidades valiosas para un futuro trabajo.

Trabajo plataforma

Acepta un puesto que no te gusta si ese empleo te va a acercar o te va a servir de plataforma para alcanzar el que de verdad deseas. Esta circunstancia se daría, por ejemplo, cuando se oferta una vacante en la empresa de tus sueños pero no es exactamente el puesto que tu querrías. En este caso puedes llegar al puesto que deseas a través de promoción interna con la ventaja de que ya trabajas en la empresa que quieres. También podría darse el caso de que un puesto te prepare en las habilidades o conocimientos necesarios que te preparen para tu objetivo, como podría suceder en el caso de una persona sin experiencia. En cualquier caso la pregunta clave que deberías hacerte a la hora de aceptar o rechazar un puesto es la siguiente:

Aceptar este empleo, ¿me acerca o me aleja de mi objetivo profesional?

Estos son los supuestos en los que yo aceptaría un empleo que no me gusta. No tienes que actuar en general dejándote llevar por la desesperación, el miedo o la opinión de los demás. Nadie mejor que tú conoce tus circunstancias. Es mejor que analices fríamente la situación y planifiques una buena estrategia a medio/largo plazo, recordando que la búsqueda de trabajo requiere esfuerzo, organización, paciencia y tiempo.

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