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Jamás el esfuerzo desayuda a la fortuna Fernando de Rojas

De un tiempo a esta parte me he estado sintiendo muy cansada. Tan agotada que a veces tenía que hacer un gran esfuerzo para levantarme por las mañanas y terminaba el día exhausta. Tanto, que acudí al médico hace unos días para hacerme una analítica. Finalmente, ayer supe el porqué de sentirme así. Mi hipotiroidismo está muy descontrolado. Padezco de hipotiroidismo desde hace más de 3 años, pero esto nunca ha sido un problema para mí. Nunca he tenido síntomas más allá de engordar un poco de vez en cuando pero esta vez es diferente. Sin embargo, este post no va de mis problemas de salud, ya que pronto y con la medicación adecuada espero que vuelva a estar todo bajo control. Esta entrada va de las estrategias o trucos que he empleado durante este tiempo de agotamiento para levantar mi ánimo y seguir luchando por mis metas. Va de cómo me auto-motivo para seguir detrás de mis objetivos y no perderlos de vista.

Ya sea por problemas médicos, anímicos o de cualquier otra índole, a veces nos sentimos sin ganas para hacer las cosas que deberíamos hacer para alcanzar nuestra meta, ya sea ésta adelgazar, conseguir un gran trabajo o ahorrar lo suficiente para irnos de vacaciones, por poner algunos ejemplos. En esos momentos en que necesito una dosis extra de motivación aplico estas tres técnicas o trucos:

  1. Cuando necesito activarme me imagino a mí misma NO cumpliendo mis metas, me visualizo en el futuro no habiendo cumplido mis sueños y también trato de recrear mis sentimientos en tal circunstancia. Generalmente esto  suele ser bastante para ponerme las pilas. A veces, el sólo hecho de imaginar mi fracaso me motiva más que el hecho de imaginarme consiguiendo mi meta. Y es que el ser humano funciona generalmente así, se mueve más para evitar el dolor que para buscar el placer, por increíble que nos parezca.
  2. Para cuando la primera técnica no me funciona, echo mano del típico “el que algo quiere, algo le cuesta” y me obligo a mí misma a levantarme, porque sé que después de ese pequeño esfuerzo inicial siempre me siento mejor y que cuando he cumplido con mi obligación me voy a dormir más feliz. Pienso en qué es lo que tengo que hacer ese día para conseguir la mejor versión de mi misma, y trato de hacer siempre algo de “la lista”, aunque sea la cosa más pequeña y que menos esfuerzo requiere. Este truco me funciona bastante porque una vez conseguida esa pequeña cosa, me siento mejor conmigo misma y con más energía para alcanzar retos mayores.
  3. Otra técnica que me funciona bastante es pensar en las personas que admiro y en el esfuerzo que han hecho para llegar a donde están. Pienso que si ellos lo lograron, yo también lograré mis sueños y que sólo es cuestión de esforzarse y ser constante. Generalmente, me rodeo siempre de gente optimista y evito a la gente negativa y tóxica, pero esto lo hago especialmente en los días que me siento más baja de ánimo. Estoy preparando una entrada sobre las personas tóxicas y cómo evitar su influencia que espero poder enseñaros muy pronto. Pero, ¿por qué evito a este tipo de personas? Las evito porque las personas tóxicas nos alejan de nuestras metas,  son aquellas que cuando estás cansado en vez de animarte a que hagas un poco de esfuerzo, te invitan a descansar. Son las personas que siempre van a encontrar una excusa para no perseguir sus ilusiones. Un día te dirán que están cansadas, otro que no han tenido tiempo y al siguiente que no se puede hacer. Excusas, en definitiva. Y como ellas se autojustifican así mismas para no ser felices y lograr lo que desean, intentarán por todos los medios que tú tampoco lo hagas para no sentirse mal consigo mismas. Por el contrario, la gente alegre y luchadora no sólo consiguen sus propias metas, sino que también te animan a que tú consigas las tuyas.

Estas son las tres técnicas que a mí me han funcionado hasta ahora para auto-motivarme y espero que puedan seros de utilidad también a vosotros. ¿Qué técnicas de motivación usáis vosotros? ¿Cuáles son las que mejor os funcionan?