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El talento, en buena medida, es una cuestión de insistencia Francisco Umbral

¿Alguna vez has sentido que tus compañeros están más preparados que tú? ¿Te consideras a ti mismo como un fraude y crees que tu éxito se debe a la suerte? Si sueles tener pensamientos de este tipo es posible que padezcas el Síndrome del impostor.

 

El síndrome del Impostor, también llamado fenómeno del impostor y síndrome del fraude, fue descrito por primera vez por Pauline Clance y Suzanne Imes.

Sucede cuando una persona no asume sus logros y los achaca a factores externos como pueden ser la suerte o el azar.

Estas personas consideran que no merecen los éxitos que han obtenido, sienten que son un fraude y que, por lo tanto, serán descubiertos como los impostores que creen que son.

Generalmente se asocia con estudiantes pero también puede afectar a las personas en el mundo profesional. A menudo sucede en personas muy exitosas y perfeccionistas, consideran que su éxito se debe a un conjunto de factores que nada tienen que ver con su talento o esfuerzo y por lo tanto sienten que tienen poco valor como profesionales.

Este síndrome podría producir un estancamiento en la vida profesional de aquellos que lo padecen, ya que podría impedir a la personas asumir nuevos retos por miedo a no dar la talla.

¿Cómo combatir el síndrome del impostor?

  • Piensa en todas las metas y logros que has alcanzado y analiza fríamente qué hiciste para conseguirlos. Seguramente te des cuenta de que te esforzaste seriamente para lograrlo.
  • Hablar sobre tus inquietudes con una persona de tu confianza puede disipar tus dudas. Vernos a través de los ojos de otras personas nos ayuda a conocer mejor cuáles son nuestras virtudes.
  • Acepta sinceramente los elogios que provengan de otras personas y créetelos. Generalmente a las personas nos cuesta halagar a los demás por sus virtudes, por lo tanto si alguien te elogia no lo desmerezcas y asume que es verdad.
  • Ten siempre en mente tus logros, especialmente aquellos días en que sientes que no vales lo suficiente o no estás a la altura de las circunstancias.
  • No siempre nos salen las cosas como esperamos, pero el hecho de que te sientas así, demuestra que no eres un fraude sino que te esfuerzas por hacer las cosas bien y mejorar.
  • La gente no nace sabiendo, los expertos lo son porque han trabajado muy duro para serlo. Por lo tanto, todos podemos obtener buenos resultados si nos esforzamos lo suficiente para lograrlo.
  • No tengas miedo de equivocarte, el error es necesario. Aprendemos más de nuestros errores que cuando nos sale algo bien a la primera.
  • Finalmente, si sientes que no estás a la altura de las circunstancias, de tus compañeros o de la competencia, detecta tus carencias y trabaja duro para solventarlas. Todo se puede solucionar si sabes cómo y te esfuerzas.