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Si no sabes dónde vas, acabarás en otra parte Laurence Peter

Lo primero que debemos tener claro al lanzarnos a buscar empleo es que debemos fijarnos unos objetivos definidos. De nada sirve que salgamos a empapelar las calles con nuestro currículum si no sabemos el trabajo que queremos. Es más, si intentamos optar a todos los trabajos no conseguiremos nada porque estaremos intentando obtener un trabajo que no se adecúa a nuestro perfil. Es mejor que mandes menos currículums pero que se dirijan a un objetivo concreto. Por ejemplo, si eres arquitecto no mandes tu currículum para trabajar de reponedor porque no te van a llamar, ya que hay muchas personas que se adecúan mejor a ese perfil que tú. Opta únicamente a los puestos para los que estás preparado. Minimizarás esfuerzo y obtendrás mejores resultados.

Es imprescindible que te sientes a recapacitar sobre el trabajo que te gustaría desempeñar y las cosas que se te dan bien, para las que estés preparado y que pueden darte una mejor salida profesional.

Marcarse objetivos no es igual para una persona que acaba de terminar la enseñanza obligatoria que para otra que está en la mitad de su carrera profesional. En función del momento de nuestra carrera en el que estemos los objetivos deben ser diferentes. Al principio de nuestra carrera lo importante suele ser conseguir acceder al mercado laboral, mientras que más adelante lo que solemos buscar es una mejora laboral, ya sea de tipo salarial, de horario o de lugar de trabajo. No tengas miedo en ser ambicioso. Con el tiempo tus objetivos deben ser mayores porque tu experiencia también lo es.

Los objetivos deben ser cercanos, alcanzables y motivantes:

  • Cercanos:  Con cercanos nos referimos a que sean a corto-medio plazo. Si tenemos un objetivo a largo plazo es mejor que lo fraccionemos en otros más pequeños puesto que si lo vemos lejano en el tiempo es más posible que a lo largo del camino perdamos el interés. Si, por el contrario, nos vamos marcando pequeños objetivos, será más sencillo que los vayamos alcanzando poco a poco, lo que influirá positivamente en nuestra motivación para alcanzar nuestra meta. Un ejemplo de objetivo cercano puede ser enviar 10 currículums esta semana.
  • Alcanzables: Tienen que ser objetivos realistas, que puedas cumplir. Si el objetivo es demasiado difícil seguramente termines frustrándote y no consiguiendo nada. Si te marcas como objetivo ser director general de una empresa y resulta que acabas de terminar la carrera es casi imposible que lo consigas y te sentirás frustrado. Sé ambicioso, pero realista.
  • Motivantes: El objetivo debe ser alcanzable, sí, pero no tan fácil que no resulte un reto para ti. Si es demasiado sencillo es probable que termines fracasando por tu desinterés.  En ocasiones el objetivo es tan fácil de cumplir que lo aplazamos en el tiempo y finalmente no lo cumplimos.

Por lo tanto, siéntate, sal a pasear al perro o date un baño relajante mientras piensas qué es lo que quieres ser. Tómate tu tiempo y piénsalo bien puesto que el trabajo ocupa una parte muy importante de nuestro día a día y de nuestra vida. Olvídate de los prejuicios y de lo que otras personas te digan, sólo tú sabes lo que te gustaría ser y sólo tú vas a ser el que tenga que hacer el trabajo. Imagínate haciendo aquello que te gusta, durante 8 horas, 5 días a la semana y por el resto de tu vida. Si te resulta atractivo entonces lánzate. Si no es así busca otra cosa, porque es probable que no llegues a ser realmente bueno en algo si no te gusta de verdad, y tampoco serás feliz. Todas las personas hacen realmente bien algo y lo hacen con ese grado de perfección porque les apasiona. Busca tu pasión y procura trabajar en ella.