Header
Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia entonces, no es un acto, sino un hábito Aristóteles

Los hábitos son acciones y comportamientos que realizamos con frecuencia y que se incorporan en nuestra rutina, realizándose en muchas ocasiones de manera automática.

Las acciones se convierten en hábitos mediante la repetición. El tiempo que tarda una actividad en convertirse en una rutina depende de varios factores como son la dificultad, el esfuerzo que supone esa acción, la personalidad y el tipo de tarea. Algunos hablan de que hacen falta 21 días, otros un mes, dos meses, incluso seis meses o más pero esto depende de los factores que ya hemos señalado.

Para que una acción se convierta en hábito tienes que estar plenamente convencido y tener una motivación fuerte, estar seguro de que quieres incorporar ese hábito en tu vida porque te ofrece una serie de beneficios. No sirve de nada que otras personas quieran que tú adquieras ese hábito, tienes que quererlo tú para tener éxito.

Cuando una nueva acción no se ha convertido en hábito todavía resulta muy fácil olvidarla. Por ello, sería interesante recordárnoslo de alguna manera, que puede ser mediante una alarma en el móvil, escribiéndolo en la agenda o asociándolo a otra tarea que hagamos diariamente. Si lo asociamos a una tarea que hacemos todos los días sin esfuerzo, al realizarla nos acordaremos de que tenemos que hacer también la otra y resultará más sencillo. Otro truco que puede ser útil para recordarnos un hábito es escribirlo en algún lugar donde vayamos a verlo varias veces al día.

Es más fácil que intentes adquirir un hábito nuevo o dos cada vez, no pretendas cambiar toda tu rutina de repente. Cuantos menos hábitos tengas en los que concentrarte más sencillo te resultará.

Compartir el hábito con otras personas es algo que ayuda a mucha gente. Por ejemplo, ir al gimnasio con un amigo hará que te sientas más comprometido. Para aquellos hábitos que tienes que hacer tú solo también puede ayudarte el hecho de que otras personas lo sepan, pues el deseo de agradarles puede hacer que te esfuerces más.

No te rindas, si fallas un día, hazlo al siguiente. Procura no postergarlo para el lunes o para el mes siguiente. Es más fácil que sigas con tu objetivo si solamente has fallado un día.

Premiarte a ti mismo puede ayudarte a mantener un hábito. El premio debe ser proporcional al esfuerzo que te supone la tarea y no excederte o quedarte corto. Por ejemplo, si tu objetivo es hacer deporte todos los días y te encanta el chocolate, puedes tomarte una onza cada día que lo cumplas, pero no media tableta.

¿Tienes algún truco para formar nuevos hábitos? ¡Compártelo con nosotros!