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Servid cien veces, negaos una, y nadie se acordará más que de vuestra negativa. Cayo Plinio (El Joven)

Cuando pregunto a las personas por sus debilidades, una de las respuestas más repetidas es que "no saben decir que no" a las exigencias de los demás. Ayudar a los demás y cooperar con tu equipo es una cualidad muy valorada socialmente, pero en ocasiones esto entra en conflicto con nuestras propias necesidades e intereses. Es necesario encontrar un equilibrio, y éste usualmente se rompe cuando hacemos cosas que no queremos hacer y que nos causan malestar o cuando dejamos de hacer nuestras propias obligaciones para atender las de otros.

Decir que no es difícil. Como bien dice la cita de arriba, si los demás están acostumbrados a que hagas las cosas por ellos, el día que te niegues te lo reprocharán sin importar las cosas que has hecho antes . Sin embargo, esto sólo es cierto en según qué casos. Siempre podemos negarnos a hacer algo sin que afecte a nuestra imagen, si lo hacemos de la forma correcta. Decir que no es especialmente delicado cuando estás dentro de un entorno laboral, sobre todo si quien te solicita el favor es un superior. Son muchas las razones por las que nos cuesta negarnos:

  • Miedo a perder el empleo o un ascenso
  • Que piensen que no eres un buen trabajador
  • No agradar a los demás o que éstos se enfaden si no haces lo que quieren
  • Sentirse culpable después de negarse.

Pero como hemos dicho antes:

Siempre podemos negarnos a hacer algo que no queremos si lo hacemos de la forma correcta.

Algunas claves para hacerlo más fácilmente son:

  • Tómate tu tiempo para contestar cuando te pidan un favor. Decir algo como "deja que me lo piense y después te contesto", te da tiempo para elaborar una respuesta y además prepara a la otra persona ante la perspectiva de tu negación. Eso sí, aclara cuándo darás una contestación y no lo dejes en el aire porque si no parecerá que sólo quieres quitarte el problema de encima. 
  • Cuestiónate si la petición es razonable y las posibles ventajas o desventajas que te supondría aceptar. En ocasiones habrá cosas que no te apetezca o no quieras hacer pero que por la situación concreta debas hacerlas. 
  • Si finalmente decides que no vas a aceptar la petición, sé claro y educado en tu respuesta. A la otra persona no deben quedarle dudas de tu negación.
  • Da una explicación breve pero nunca una excusa o una mentira. Recuerda que no tienes por qué justificarte y sé siempre asertivo. Seguramente agradezcan tu sinceridad.
  • Agradece a la otra persona haber pensado en ti y si es posible ofrécele una alternativa. De este modo las posibilidades de que te sientas mal por haberte negado serán menores.

¿Os cuesta decir que no? ¿Alguna vez habéis tenido problemas por negaros a una petición? Me encantará leer vuestras respuestas en los comentarios :)